jueves, 3 de octubre de 2013

Curso 2, Intermedio de cocina en Le Cordon Bleu.

O cómo hacer unas codornices en salmuera.

Siempre que he guarreao en la cocina, porque nunca he considerado que supiera cocinar, he utilizado poca o ninguna sal. A cambio de usar hierbitas u otras especias.

Pues eso, en lcb siempre me quedo corta de sal.

Hoy hemos hecho unas codornices rellenas con salsa increíblemente deliciosa y una guarnición de manzana exquisita. Esa es la teoría.

La práctica.

Si un pollo da grima, una codorniz, más chiquitina y frágil... es un horror. Pero bueno, de tres que he vaciado y deshuesado, la primera, de cuadro, preciosa. La segunda un poco manca, me he llevado media alita al dislocar la articulación. La tercera, una penica.

Pero las he rellenado monas y he hecho paquetitos con forma de bolita (en francés se dice precioso, pero no me acuerdo ya), envuelto, atao tan bonito, que daban ganas de hacerles un lazo y enmarcarlas.

La salsa bien, con los huesitos de los pajaritos, alitas de pollo cortadas en cachitos pequeños (lo que relaja usar el hacha, madreeee... #mancantao #mipreimeravezchispas ), con ingredientes a cual más delicioso y olores verdaderamente pornográficos.

Las manzanitas (finitas, tengo que cortarlas menos finitas) de guarnición cojonudas.

Me ha apasionado la receta.

Una pena que la he jodido (no hay otra palabra) con exceso de sal. Exceso de verdad, del que hace que te pique la lengua y no de calor :(
Vamos, que dejo las codornices una semana a temperatura ambiente y se conservan perfectamente.

Curiosamente me lo he tomado bien. Ha sido una agotadora clase de casi 8 horas, me ha salido un plato de suspenso inmediato. Pero he salido contenta.

Quizá porque me gusta la receta, porque tengo confianza en que este sábado me saldrán cojonudas y si no, la siguiente. Es plato de examen, así que no voy a parar hasta que las borde.

Poco más, que escribo desde la cama, que no ceno, que traigo el estómago saturado de olores y estrés, infusión de abuelita y a mimir. A ver si caigo, que anoche al final me lié.

Ah, ah, ah, ah... ¡Que mañana toca langosta!!!!

Que espero que vengan muertas, que la única vez que he tocado una viva fue después de traerme medio Vigo en marisco tan bien empaquetadito, fresco y en el avión que cuando lo abrí estaban vivas y movían bigotes y patitas.
Bueno, todo lo bestia que soy, me puse a dar grititos y saltitos en la cocina y no pude tocarlas hasta que mi ex solucionó la situación.

Espero que no me toque matar a pincitas. Mañana os cuento.

PD: Suena insomnia, de electric president. ¿será un presagio? No, hoy no, necesito dormir... -_-

Mirad qué cielo más bonito tenía a la salida ;)



¡Océanos de amor!