Ir al contenido principal

Curso 4, lubina rellena con su propio título.

Sí, hoy hemos hecho uno de esos platos que tardas más en decirlo que en comerlo.

A los quinquillones que leéis el blog [3, si quitamos mis propias visitas, jijiji (hola #misonÏ - gracias por tu apoyo y tus ánimos, sin ti este blog seguiría en junio -> @_so_onia) ] dos cosas:

1.- ¡Holaaaa y gracias por leer!


2.- No os puedo dar recetas, pertenecen a Le Cordon Bleu, son mis prácticas. Estoy haciendo el curso intermedio de cocina.

La verdad, hoy lo pensaba, pago una fortuna porque me estresen, por llevar los dedos en carne viva de tanto corte, por sudar mantequilla (cuando no es apio) por mil dolores, pero estoy feliz, apasionadamente feliz. Aunque viva en una montaña rusa más grande de lo normal (mi normal, #holaquétalsoybipolar ).

Me estoy curtiendo de lo lindo.

Hoy, por ejemplo, nos han puesto una bestia ingente de casi un kilo de lubina. Trabajar así da gusto. De eso siempre presumo, la materia prima con la que trabaja la escuela, es in-cre-í-ble; Claro, luego vas tú a la pescadería y ves lubinas de ración casi, tres cuartos más baratas, pero enanas.

Ésta es enorme, no sabes si abrazarla o acunarla, es preciosa. Hasta que te dicen de abrirla. Estaba enterita. Madreeee, qué ascooo. Pero chica, después del momento goredexter se te llena el cuerpo de un orgullo propio, de un puedo con todo que da mucho, mucho gusto.

Hoy la hemos abierto en mariposa ¿suena guay, eh? Es guay, y queda mega chula, pero es una trabajaera.

Se abre por la espalda, como si fueras a filetearla, pero continúas, con mucho amor y cuidado hasta que separas la espina dorsal de los filetitos. Cortas la espina y te queda, después de mil tira, corta, quita espinas, pero esto qué es, ascos varios y agua, limpita y preciosa como recipiente para el relleno.

La hemos rellenado con una duxelle de champis (inserte gemidito) y una mousse. Por lo visto este curso es muy de mousses. Estaba rica, pero no es muy mía, son sabores muy tradicionales. Pero para navidad o así queda mega súper aparente (*oseasaesno*).

Presenté dentro de tiempo, cocción de la lubina perfecta (fuck yeah!), el corte del champi grande, tengo que seguir practicando y la mousse falta de sazón, pereza, a ver si voy cogiendo el punto.

Esa ha sido mi jornada. ¡ah! ¡Alegrón, me he comprado un uniforme de una talla menos y sigue siendo un saco de patatas de arriba, no tengo hombros, pero me queda mucho mejor :)

El finde (de cuatro días) genial, sigo sin conseguir hacer todo lo que quiero, por x o por y, pero también es parte del aprendizaje, aceptar fallos, inconvenientes y ponerles solución (después de blasfemar un rato).

Me hice con EL RODILLO (y una máquina de pasta, tikitikitiiiiki) y preparé una quiche de puerros, pollo (ecológico, vaciado, deshuesado y despiezado por servidora), algo de emental e infinito cariño. De orgasmo, salió de orgasmo:





Además, hice la práctica de las codornices rellenas de muchas cositas ricas, regaditas con una salsa básicamente de manzana y con manzana salteada como guarnición... Buff, tre-men-das.



Lo que no pude hacer supera en número a lo que hice, pero la balanza queda en positivo, mentalmente estoy aprendiendo un montón, conociéndome a fondo, me gusta.

Lo que os digo, que me encanta estar físicamente hecha mierda, porque me estoy dejando la piel y más, pero noto cómo mejoro, cómo aprendo, cómo me supero y no sólo en cocina.

En fin, que la nena se va a mimir, que no puedo con mis pestañas :)

¡Océanos de amoooor! 



Entradas populares de este blog

#tortillas de patata por encargo en Madrid :) #tortillamiotraella

Pues eso, que me está gustando esto de hacer tortilla de patatas y me están saliendo encarguitos.
Como quiero que salgan más, os dejo este post para que babeéis un poco y os lancéis, siempre que estéis en Madrid.

La tortilla es de las formas más fáciles y bonitas de decir te quiero.

Ha llovido bastante desde ese post, pero mi tortilla, sin duda, ha ido a mejor. Baja Modesto ;)

La receta es sencilla. Buen producto y amorcito.
Patata gallega, natural; huevos frescos, cebolla blanca dulce y aceite de oliva virgen extra.

Dejo la patata tostada pero empapadita en el huevo, emulsionada con la cebolla. Sellada por fuera, jugosa por dentro, pero no chorreante de huevo.



Observa la foto de arriba para ver la textura. O vete a Bululú (santa cruz de marcenado 13) de lunes a viernes sobre las 10 AM a probarla :)




El precio es de 15€ por tortilla y glovo a medias. El pago es a través de mi página de Paypal. Acepto regalos, jajaja. 
Para encargarlas, me mandas un correo, el día anterior sería lo ideal, si no,…

Tortilla de patatas para Fermín

Hoy os hablaré de Fermín y Adela.

Entre los dos llegan a los 120 años y Fermín siempre suelta el chascarrillo entre lo que suman y el peso del matrimonio. Adela ya no le ríe la gracia. Pero se enternece.
Atrás quedaron las tardes en el paseo. Fermín queriendo avanzar, con sus grandes manos, con dedos gruesos, rollizos, rojizos, manoseando curvas y recovecos y Adela frenando por educación, por el debe ser, sofocada, ruborizada y por supuesto, excitada.
Atrás quedaron las noches en vela. La una cargada con el biberón. El otro haciendo encaje de bolillos con la nomina.
Los chicos se fueron.
La casa se quedó tranquila. Lejos de la jarana y la alegría de una casa con críos.
Adela quiere nietos. Quiere volver a sentirse útil, adorada, idolatrada y heroína.
Fermín quiere tranquilidad. Los chicos están bien, no se preocupa. Los nietos serian bienvenidos, pero sin angustias. Que ahora las relaciones no son como antes.
Sale pronto del trabajo. Le queda poco que amasar. Es panadero. Su frase favorita (c…

Maternidad y huevo hilado

Ser madre conlleva mucha generosidad. Tendría un montón de cosas que añadir, pero la más representativa es esa.

Me muero de ganas de darte ese amor incondicional, con la paciencia y constancia que requieren. Pero, y es un pero muy gordo, me apabulla coartar tu libertad, o todo lo contrario, que no sientas mi respaldo, mi abrigo, mi apoyo.

No quiero que ser madre me transforme en madre únicamente. Me encantaría ser capaz de amar apasionadamente a una pareja, conseguir mantenerme estable con ella, con límites, contigo como elemento principal, pero sin olvidar mi persona, y, si fuera posible, a mi pareja.

Soy un desastre con las relaciones. No un desastre, se me dan bien, comenzarlas, pero en cuanto me disuelvo en mi propia entrega, me pierdo, y huyo para volver a encontrarme. Y se acaban.

Hasta ahí no hay mucho problema, somos adultos, los éxitos y los fracasos son parte de nuestra vida. Mientras sepamos sobrellevar la mala conciencia.

Pero entra en juego un retoño.

Mis padres se divorc…