jueves, 10 de octubre de 2013

Curso 5, pato confitado y presecuela de una bullabesa

Me chifla este curso, lo he dejado claro, ¿verdad?

Pues bien, sigo dando chapas por doquier, porque realmente esto es una experiencia única.

Hoy hemos terminado de confitar unas patitas de pato... llorar es poco, lagrimas de colesterol, lagrimas densas, casi solidas, pero lágrimas corrían por mis mejillas cuando lo he probado, jijiji. No exagero, apenas. Con patatas confitadas también en grasa de pato. Dios del cielo, dan ganas de levantar una copa   y felicitar las fiestas, en plan Isabel Preysler.

Comidas densas y elaboradas, con tres horas casi de corre, sincroniza, organiza, limpia y no te cortes, entre otras cosas. Tremenda trabajaera.

Ah, hoy he fileteado mi primer cabracho, un salmonete y una dorada. Y como churros. Los he dejado marinando en muchas cositas y ¡albahaca, mi hierba fetiche!



Presenté prontito, plato muy bien, salvo que las patatas les faltaba crujiente. Efectivamente, me dio miedo hacerlas mucho. Seguridad, coño :)

Esta semana tengo más energía, no sé si porque me gusta más el curso y estoy consiguiendo disfrutar, no sé si es por comparación a la mierda de verano (el curso anterior las pasé putas, en el curso y fuera), porque ahora estoy muy estable o porque quizá he pasado esa barrera de bajar x kilos y te da subidón físico. Mañana me peso y os cuento. Será un poco de todo.

Cuando hemos salido, hemos hecho piñita los compis, y cuando he llegado a las rozas, seguía con ganas de gente, he llamado a Naia y le he llevado las patatitas, una patita de pato y un poco de salsa. Que si compras, que si lavadora, que si paseazo con su vecinita Eva, un amor. Dos horas cascando y tan a gusto.

Luego cháchara de banco, ha bajado otro vecino de Nai y así, hasta que me ha dado sueño, frío, hambre, uuuuy, a casita. Infusión de abuelita y aquí estoy.

Mañana es viernes :)

Buenas noches periquetes, océanos de amor.