viernes, 18 de octubre de 2013

De uñas, soltar lastre y comeflores.

Hola, soy Itzi, y me he comido tres arcoiris, una nubecita rosa y dos ositos amorosos con sendos ramilletes de margaritas blancas (mis favoritas) corriendo por praderas verdes llenas de más florecitas.

Vomitemos juntos glucosa.

No, en serio, estoy pletórica. Es mi momento, con estres, con dolor de espalda, con mil quinientos cortes, con presión y tensión por acelerarme y mejorar en el curso, pero es mi momento más dulce.

Entre otras cosas porque si apruebo en diciembre, continuo en enero y termino en marzo (por mis ovarios que sí), luego vendrán carreras, dolores y estreses de verdad.

La escuela mete caña, impone su estilo, sus normas, cada chef es un mundo, pero no es el mundo real. Estamos mimados, sí, esta caña, este acelere, esta presión, es una mierda comparado con una cocina de verdad. Ahí es cuando echaré de menos la escuela, todo esto.

Por eso lo disfruto tanto.

Vuelvo de tomar unas cañas con mis compis del curso, ha habido risas, cotilleos y conexiones.

Vengo con una sonrisa que no me cabe en la cara.

Entro en casa, mi casita, muy vacía y oscura, pero mía, no echo de menos calurosas bienvenidas.  Que vendría bien compartir esto a un nivel más íntimo y físico, sí, pero también trae más peros, y ahora ando feliz así como estoy.
Enciendo lucecitas indirectas, una vela (la vecina fritangas ha hecho de las suyas), pongo fluflú quita manchas en el destrozo que tengo por uniforme.

[Creo que cuando termine voy a quemar uno, no imagináis el olor que traen de cocina. Indescriptible.
Bueno, es que estoy medio ciega y medio sorda, pero tengo el olfato hiper desarrollado, y claro, golequespanta.]

Ropa en su cesto, saco el pollo al vino que hemos hecho hoy, taper; guardo la masa de pasta que ha sobrado de la práctica y tiro al baño.

Música, ducha, bragas hasta las orejas, camiseta por dentro del pantalón de pijama, bata, calcetines, kiki en el pelo y cinta sujeta rizos de pantoja. Cerducción en estado puro, pero gustirrinez absoluta. Me chifla vivir sola.

Vale, al tema, hoy uno de mis compis me ha dicho que siempre tengo una sonrisa puesta, que transmito buen rollo y que soy hiperactiva y súper expresiva. No se imagina lo feliz que me ha hecho. Así es como quiero ser.

Después de año y medio con gente que te absorbe la energía, te contamina y te corta las alas (y yo me dejé, conste). He soltado lastre, me he liberado de ese veneno. He echado a volar. Y joder, se siente bien, muy bien.

Y lloro, porque estoy liberada, porque soy feliz, porque no sabéis lo que necesitaba respirar. Llega un momento en que la mierda te llega hasta las orejas (a la altura de donde llevo las bragas #quitahierro ) y crees que así es el mundo, que así funciona.

Y no, tristezas, penas, dolores hay, pero se sale, de todo se sale. Y hay que seguir ahí, darlo todo. Y acaba llegando el momento. Mi momento.

No pienso cambiar, no pienso dejar de ser intensa, la vida sin pasión es aburrida. Y para bien o para mal, me chifla estar viva. Y encima ahora estoy de putísima madre.

Al teeeema. Hoy íbamos a hacer gallo al vino. Primero pensé que era gallo el pez, cuando he visto que era con bacon (lardons) me he mosqueado, cuando he visto vino tinto, más y cuando he visto "coq" ya he caído (lerdita).

Al final nos han puesto uno de los maravillosos pollos que tienen en la escuela. Con tagliatelle.

Me organicé mejor de tiempos, llevo un par de veces presentando de las últimas. Perfecta cocción, la salsa muy buena y la pasta con algo más de mantequilla de lo debido. Imagínate cómo me han lavado el cerebro. Ah, y ¡bien de sazóóóón!!

Ayer hicimos las quenelles (pelotitas de mousse con forma de croqueta, hecha con dos cucharas, con tres laditos y gordonchas) de lubina con una salsa con muchas cosas, entre ellas mantequilla nantua. Mantequilla con cangrejos vivos de río.

Puse el grito en el cielo, claro, si con un bogavante la monté, imagina con 30 cangrejos VIVOS... madreeee.

Pues no, por suerte lo hicimos con carabineros. Buff, voy a hacerla. Deliciosa.

Tuve un episodio dexter en el uniforme con las cabezas y mi filipina (la chaquetilla del uniforme). En un momento dado me la miré y tenía toda la pechera colorá. Matanza de Texas style. Por suerte me di la vuelta a las solapas y disimulé. Ayer gasté medio litro de oxiactionquitamanchaspowerfluflú (me voy a dedicar al "mercating", por lo del branding).

Presenté de las ultimas, salsa algo líquida pero sabrosona y bien de sazón y me felicitó por mis (asquerosas, no me gustan) quenelles.

En fin, que aquí sigo, que mañana toca trucha. Ay señor, tengo algo de mieditos, nervios, pero de los buenos, no sé si me explico.

En fin, mi sonrisa, mi subidón de azúcar y yo nos vamos a dormir.

PD: Sigo adelgazando, creo que es porque me he dejado de comer las uñas.
Son horribles para cualquiera, para mí es un logro inconmensurable :)



¡Océanos de amor!!