viernes, 29 de noviembre de 2013

Maratón de banquetes y no morir en el intento.

Pues eso, banquetes, imaginaos la típica mesa del siglo XVIII, con ellas con las tetas a la altura de las orejas, atiborradas de polvos de talco y venga a beber vinagre para aclararse el tono de piel.

Pues ayer y hoy, nosotros, casi igual.

Hablo a mis compañeros de vuesa merced, y exijo pleitesía.



Seis horas que al final fueron 7 de una receta compuesta de varias. Preciosa, eso sí, única, porque ese trabajo de chinos no lo ves en ningún lado, salvo en el departamento de decoración de platos de un restaurante.

Pero es flipante, y me gusta, a pesar de lo pesado. Que 7 horas con un descanso de 20 minutos, es mucho.

Ayer nos contaron cómo hacer la gallatine de pollo y sus varias guarniciones, todo glaseado en frío, con gelatinas.

Hoy, similar, pero con trucha.

El reto no es la receta, elaborada, concienzuda y tan francesa como el resto. El reto es trabajar mano a mano con tres compañeros más. Me llevo bien con todos en clase, pero siempre hay gente con la que puedes comunicarte mejor.

Pues ese es el caso. Y mi miedo. Que luego saldrá bien, que ya sabéis lo agonías que soy, pero, ahí está mi neura.

En fin, que ando en pijama, con pelos de loca, con un café, a falta de más, mi nevera tiene eco. Esta tarde o mañana haré la compra, y dormiré. Dormiiiir.

No queda nada de curso. Hoy la trucha banquete, la próxima semana de lunes a jueves por las mañanas hacemos el pollo y la trucha banquete, luego 5 días libres, el 11 el último día, que tenemos "taller de técnicas" (supongo que será un repasito general, ni idea), 12 no hay clase y 13: EL EXAMEN.

Muero de nervioooos.

Supiro.

Hale, ducha y a Mallorca o al Jamoncito, a por mi #desayunodeprincesa :)

¡Océanos de amor!!