martes, 17 de enero de 2017

#barriendoelbarrio Hoy, @Hattorihanzo_es , una taberna japonesa :)

Madrid es una ciudad llena de planes y abarrotá de sitios por conocer.

Sentarse a comer, bien sea con amigos, trabajo o una misma para probarlo y tener contenido para este blog, es una experiencia maravillosa en la mayoría de las ocasiones.

Hattori Hanzo lleva ya algunos años en la capital, pero hasta la semana pasada no pude hincar el diente a sus platos. Pero me estrené con doble visita. Tengo suerte, muy buena compañía :)

Es una taberna tradicional con tres ambientes, barra, yatai (en mesas mas convencionales en occidente) y tarima, que es como veis en la siguiente foto. Te sientas a ras del suelo, pero hay un cubículo para las piernas.
Mientras comes estás cómodo, pero el entrar ahí (y más con mi culazo y mi agilidad de gacela).


El ambiente es bastante tranquilo; sorprende la música, contemporánea, comercial. Tampoco está alta, no incordia, pero está como fuera de lugar.

Bueno, comencemos:

RECUERDOS DE ENOSHIMA (8€), Media ración de caballa ahumada con madera de roble en sopa fría de coco y yuzu con sésamo garrapiñado y esferas de shiso. (Ración completa: 16€)

Creo que es de los platos que me gustaron de la carta. 
Muy equilibrado, sabroso, puntito picante. Se aprecia cada sabor, sin que haya pelea. Exquisita.


Aquí he de señalar que el servicio es correcto en general, excelso por parte del metre (¿se escribe así?). Él está muy por encima del resto, más jóvenes y en ocasiones demasiado cercanos. No quiero mucho puturrú, pero tampoco quiero ser colega del camarero.

EBIMAYO (12,20€), Langostino tigre tempurizado con caviar de arroz, hoja de roble y salsa cremosa picante.

Yo soy muy floja pal picante (salvo con el wasabi) y el metre (?) tuvo la cortesía de añadir una mayonesa de sésamo que estaba para gritar de orgasmos. Y ambas salsas por separado. Buena fritura, ligera, crujiente, pelín sosona sola, perfecta mezcla con cualquier salsa. Muy bien.


NIRA GYŌZA (6,70€), Dumplings caseros de cerdo y nira con salsa de sésamo picante (5 p.).

Estaban muy ricas, sí, pero no es un sabor tan sorprendente como el resto. 


TAKOYAKI (7,50€), Bolitas de masa japonesa a la plancha con pulpo y jengibre (6 p.).

Esto es una bomba de sabor. También muy compensado, se nota el jengibre pero no sabe a colonia. Las salsas ricas y el katsuobushi está muy suave, no marca como habitualmente. Cojonudo bocado.



HAKATA BLACK RAMEN (16€), Intenso caldo tonkotsu típico de la región de Hakata (Fukuoka) con tallarines alcalinos, huevo ajitsuke 65º, salsa de ajos caramelizados y a elegir entre cerdo tierno chashu a baja temperatura o naruto, pastel de pescado japonés con forma de remolino.

Nosotras lo pedimos de cerdo, y uno para nosotras dos. Perfecta elección, si no, creo que es demasiado.
Pues bueno, para ser mi bautizo en ramen me gustó, pero no me volvió loca. También es que soy muy exquisita en caldos, que son la base de toda cocina.
Eh, pero aún así, le pongo notable.


AROMAS DE YAMAZAKI (23€), 120 gr de ternera rubia gallega con brochazos de tinta de whisky japonés Hibiki 17 años y sésamo negro. Crema de calabaza soasada y granola de curry de Madrás.

Yo no soy muy de carne, pero hay que reconocer que estaba uniformemente sellada (Es un tataki, una pieza de producto, sellada, inicialmente en plancha y cruda pero no fría por dentro). La calabaza deliciosa pero me faltaba un punch, que se supone que venía con la granola, pero queda un poco desperdigao en el plato.
Por poner alguna pega, vamos, porque estaba de lágrima.


Y cuando ya piensas que vas a estallar de amor, viene el momento postre. 

LA TARTA DE QUESO Y YUZU (6,50€), fuera de carta. 

(el yuzu es el primo japonés de nuestro limón. De piel gruesa y super aromática, comerlo es como meterse tres sesiones de cines verdi seguidas. Es puro ambientador. Y no, tampoco sabe demasiado a colonia. Lo vuelven a hacer, armonía. Muy rica, poco dulce y perfecto colofón a una (dos) comidas de lujo.


Y hasta auí hemos llegado. 

Precio: unos 30-35€ por persona. 

Más información en su página web. Echadle un vistazo, que también podéis ver que por las tardes, el mismo local se convierte en pastelería.

En fin, que gracias por leer.

Océanos de amor :)

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