jueves, 26 de febrero de 2015

Carta primera

Distinguida señorita: Desde hace mucho tiempo me he esforzado en demostrar a usted, por medio de significativas miradas, en la ligera presión de mis manos al estrechar las suyas, en la especial atención que le he concedido durante nuestras cortas conversaciones, que hay algo en mi voluntad y en mi razón que me obliga a conducirme de tal manera. Y no dudo, señorita, que usted, con su claridad de criterio, habrá comprendido que la amo desde la tarde venturosa que fui presentado a usted.
Sí señorita; yo la amo. Nada soy, nada valgo, y, sin embargo, tengo la osadia de llegar hasta usted en demanda de una limosna de cariño ¿querrá mi suerte que usted me juzgue suficientemente digno para merecer su amistad y más tarde la correspondencia a este cariño que es mi vida?
Con esta dolorosa incertidumbre, que le suplico haga lo más breve que sea posible, le ruego acepte la expresión sincera del profundo y respetuoso amor que le profesa, 


Carlos. 




Cartas amorosas de Francisco Nogales. Pequeña enciclopedia práctica. 4 pesetas.