jueves, 19 de noviembre de 2015

Berenjena con salsa de miso dulce y katsuobushi #receta y alternativas.

Hola de nuevo, 

para poneros en situación, tengo catarro, el cerebro no me cabe en la cabeza, no oigo ni veo, sólo pierdo mocos cuando menos me lo espero. Perdida de dignidad completa.

Este invierno (en realidad, otoño, todavía) está siendo coñazo con los ataques de sinusitis y constipados. Voy enlazando unos con otros. 

Al tema, escribo desde mi lecho de muerte. Supongo que ya habéis pillado el tono exagerado y sarcástico.

De ahí que la canción que elijo para la receta de hoy es Bakka Survivor de Ulfus. Sobreviviré, dijo ella, con la mano en cabestrillo sobre la frente.


La berenjena contiene potasio sobre todo, también fósforo, calcio, magnesio y hierro. Vitaminas A, B1, B2, B3, C y folatos. Apenas tiene calorías. 

Personalmente, al tener mucha agua, como más me gusta es al horno casi chamuscada, ese tostado sabe a gloria, o a la plancha sin nada más que algo de sal. Si quieres una concesión, que sea con la plancha pintada con aceite. Y con pintada me refiero a eso, a únicamente un pincel, que absorbe todo lo que le echas.

Y luego, ya cocinada, añadirle cositas.

Rellenas me chiflan, pero en guisote me dan pereza, pero me las como tan a gusto. Recuerdo la caponata que hacía Maura, una ex novia de mi hermano, que era de echarse a llorar. Pero por eso de no orgasmar en familia ¿eh?

Fritas me gustan, rebozadas, crujientes, en palitos, en rodajas, locura. Ay.

Pero hoy voy a contaros una de esas recetas que te quedas plin porque no tienes acceso a la mitad de los ingredientes. Pero he descuento Tokyoya y mueres de ideas, de sabores, de ganas.

También podéis quedaros con la base de la receta y luego terminarla al gusto o según los medios de los que dispongáis. 

Con media berenjena por persona vale, también depende de qué comáis, por que sola, sola,  en media hora os va a dar hambre.

En fin, parto la berenjena lavada por la mitad del rabito al culete, le hago unos cortes con el cuchillo en la carne, como formando una malla. Un poco de sal, si quieres un pelín de aceite y listo.
Al horno fuerte, entre 180 y 250 grados. Ya sabéis que cada horno es un mundo. Fuerte, que despertemos a Maillard.





Cuando empieza a oler, comprobamos que la carnecita de la berenjena esté tierna y sudorosa, la malla que hemos formado con los cortes se abre y tuesta provocativamente. El olor es tirando a dulce, meloso. Me encanta.

En teoría ya está, pero si quieres comprueba la parte de la piel, que también esté blandita por abajo.

A partir de aqui podríais aliñarla con zumo de limón y aceite de oliva, añadirle feta y tomates y partirlo todo directamente en la mesa. O guardarla y usarla en una ensalada, arroz, lo que sea. Es deliciosa :)

Pero vamos con la salsa de miso dulce:

- Miso rojo (aka-miso) más potente y salado que el blanco (shiro-miso). Ambas son pastas de soja fermentada. Los japoneses usan la soja pa tó.
Los suelen vender en paquetes de 500g y yo, según llega, lo congelo, que se trabaja de maravilla y te aguanta perfecto.

- Mirin. Vino de arroz pero flojo de alcohol, lo usan para la soja preparada (entre otras cosas), es delicado. Típico chupito de abuelas después de comer, pero como es japonés, es muy cool.

- Sake, licor de arroz, con alto contenido alcohólico. delicioso #hic

- Azúcar, ¡alegría para el culaso!

- Katsuobushi. Primero, quedas como dios por usar palabras raras. Segundo, los ojos también comen, son esos copitos que se mueven en los platos calientes, lo habrás visto en mil videos de blogueros comilones.
En realidad es como la mojama pero en delicado (me podéis bloquear, lo sé). Son copos de atún ahumado y seco. Son la base de muchos platos japos. es puro saboraso. A mí, por ejemplo no me gusta en especial, es demasiado intenso. 
Pero en el caldo dashi, la base de la sopa miso, me rechifla.

Todo lo que sé de cocina japonesa lo aprendí en el 99 sushi bar. Estuve muy poquito pero aprendí un montón. Bueno, y que siempre he sido buena consumidora de japos. Pero desde dentro todo cambia.

Al teeeeema, Itzi, una parte de miso, media de mirin, media de sake y 3/4 de azúcar. Mezclamos todo y cocinamos al baño maría hasta que rompe a hervir, mezclando amorosamente de forma continuada.

Textura caramelo, mimosona, que no resbale rápidamente por la cuchara al probarlo. Pero que resbale, no queremos cemento armao. O sí, y luego me cuentas tu experiencia.


Cuando tienes la salsa, pintas las berenjenas y les das cinco minutos de horno. O no, porque si sigue caliente todo, no hace falta, y así no se te reseca tanto la salsa. Mira cómo chorrea en la foto :)___

También puedes optar por la opción más tradicional:



hacer un sofrito cebolla, ajetes, zanahoria, sal, pimienta negra, etc.. añadir carne de buey, por ejemplo, hasta que se esmigue, un tomate natural picar, un pelín de tomate frito, remueves, chupchup. Queso que funda bien, y al horno, que haga costra.



Hala, y hasta aquí mi chapa.
Gracias por leer, me ha entrado hambre :)

Océanos de amor.