Sobre mí


Me encanta levantarme pronto. La casa, la calle, todo está en silencio. 

Me desperezo lentamente. Me e s t i r o, bostezo, y me tiro así unos minutos.

El mundo es mío.

Voy a la cocina. Saco los apechusques del café.

La cafetera. De camino a cogerla, agarro la kettle, dejo la cafetera abierta (es una de esas Bodum de filtro), lleno la kettle de agua (por fin le he pillado el punto, solía tirar mucha) y la pongo a hervir. Relleno con dos cucharadas de café la cafetera.

Saco mi tanque de café (también de Bodum, me encanta esta marca. Pero pagas la marca, así que tengo poquita vajilla, y la cuido [sólo me he cargado un vasazo de los de café y he picado un plato y otro vasazo]), le pongo tres cucharadas de azúcar. Ya hierve el agua. ¡A la cafetera!

Mientras reposa ya me he puesto música, algo lento, suave, tipo The XX (últimamente mi obsesión, sobre todo para estudiar) o música clásica, incluso ópera, que la Bartoli me gusta mucho.


El primer café me lo tomo en el sofá (en tuiter #micheslong ) hecha una bolita, mantita en piernas, y disfrutando de ese café recién hecho, calentito, templándome el cuerpo. Despertando.

Me actualizo en redes. Saludo en tuiter, en facebook, miro alguna estadística del blog (no demasiado, la verdad, debería currármelo más), suelto likes de forma compulsiva en instagram y fin.

Ya está abriendo el día :)
Llevo a la cocina el tanque ya vacío, y pongo el cacito con más café y leche en mi mierdavitro. Lo pongo flojito (no soporto que hierva, sólo quiero que no esté frío. Ahí es cuando echo de menos el micro que no sabría dónde meter en mi mini cocina).

Preparo el desayuno. Pongo la mesa, mirando hacia la ventana, regadita por un sol que calienta cuerpo y espíritu.

Ya puede empezar el día :)

Océanos de amor.